FUNDACIÓN DE IBARRA

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Eduardo Vásquez Terán, es un Profesional de la Comunicación Social, Periodista. Una modesta experiencia de más de 35 años en Comunicación Social. Comuníquese con o escriba a Eduardo Vásquez Terán: evásquezt2003@yahoo.com

jueves, 8 de septiembre de 2011

Roberto Morales Almeida


Don Roberto Morales Almeida

Distinguido Profesor de Enseñanza

Secundaria, Destacado Periodista y

Pulcro Escritor.

DON ROBERTO MORALES, QUIERE MÁS A IBARRA QUE CUALQUIERA DE NOSOTROS.
Dicen que nadie es profeta en su propia tierra; y es cierto aquello de que han existido hombres que sin haber nacido en el terruño son los que más le han querido a Ibarra.
En la Ciudad de San Miguel de Ibarra, una joya de América incrustada justo a un paso de la Mitad del Mundo, se habla de gente con la hombría de bien, de aquel que supo ganarse la gratitud y respeto de la gente de todos  los estratos sociales del norte del país y particularmente de las ibarreñas e ibarreños, que guardan con generosa pretensión el nombre de Don Roberto Morales Almeida, cuya norma de conducta parece ser definida como el “hombre de delicados sentimientos” como le escribiera en una carta, su amigo personal: Mons. Leonidas Proaño.
Roberto Morales, no tiene vanidad de haberle dado tanto Ibarra, su vida misma parece ser la riqueza natural que produce la tierra ecuatoriana. Poseedor de un espíritu transparente, como el agua clara del manantial, y lleno de una luz que irradia la tea encendida de su brillante talento.
Don Fausto Yépez, uno de sus entrañables amigos, dice: “… Ibarra estará siempre en deuda con Don Roberto Morales Almeida, que sin haber nacido en esta tierra, se ha convertido en uno de sus hijos predilectos, por que es quien más le ha querido”
(Entrevista a Don Fausto Yépez)
Don Faustito, usted ha señalado en alguna oportunidad que existen personas que sin ser de esta tierra, son los que más le han querido a Ibarra.
“Efectivamente yo soy una persona que conozco, durante muchos años, a diferentes personas de nuestra ciudad, que  han prestado muchos servicios a la colectividad desde la función pública.  Pero yo si creo que debemos considerarle y guardarle mucho respeto a Don Roberto Morales Almeida, quien desde sus primeros años se formó aquí en Ibarra y luego siguió sus estudios en Quito e inmediatamente vino a vivir en nuestra Ciudad de Ibarra.  Y por sus manifestaciones y por el trabajo que él ha realizado, yo  siempre he dicho que Don Roberto Morales, quiere más a Ibarra que cualquiera de nosotros.  Por que él ha demostrado ese afán de servir a la Ciudad en todos los puesto que ha estado…”
También ha señalado usted que Don Roberto Morales es toda una enciclopedia
“Nosotros somos testigos de todas sus obras que ha realizado dentro del aspecto cultural e intelectual.  Ha escrito muchos libros,  ha dado muchas lecciones, y, es Miembro de la Academia de Historia, Miembro de la Lengua Castellana y estoy convencido que Don Roberto Morales es toda Una Enciclopedia”

DE VISITA AL ANTIGUO COLEGIO TEODORO GÓMEZ DE LA TORRE
En verdad Don Roberto Morales Almeida o Don Robertito, como con respeto y cariño le tratan la mayoría de la gente, no necesita presentación; un siglo de existencia, con  una trayectoria de hombre público impecable, le dan con sobra de merecimientos el que prácticamente toda la gente del norte del país y particularmente de Ibarra le conozcan como a uno de los hombres mas respetables del siglo XIX y XX.
En una parte de su importante trayectoria; al inicio mismo de su vida pública, ingresó de profesor al Colegio “Teodoro Gómez de la Torre”, en el año de 1947; más tarde, fruto a su esfuerzo y responsabilidad,  sería Rector del establecimiento, en el período 1974 – 1978.
Y es que Don Roberto Morales tiene entre tantos y tantos atributos el haber gestionado los recursos económicos para adquirir los terrenos y la construcción de lo que ahora es el Colegio Teodoro Gómez de la Torre.  Fue en su rectorado, en donde se instaló toda la infraestructura del antiguo Colegio al amplio y nuevo edificio, donde funciona el actual “Patrón Teodoro Gómez de la Torre”.
El día 23 de junio del 2011, en horas de la tarde, acompañados de Don Fausto Yépez, fuimos a buscar a Don Roberto Morales, en su oficina del Diario “La Verdad” y le invitamos a visitar el antiguo edificio donde funcionaba el Colegio “Teodoro Gómez de la Torre”, ubicado en el centro de la Ciudad.
El edificio había sido dado en arriendo a un Centro Artesanal de Belleza, pero sus muros, pilares, paredes, y hasta el “viejo medidor de viento” ubicado como fiel guía en una de sus torres, parecían resistirse al paso de los años. Y era como si el mismo Colegio se hubiese apresurado a abrirle sus puertas para dar la bienvenida al Ex Rector.
Allí parecían reencontrarse dos colosos de la formación de jóvenes.  Parecían mirarse como dos amigos que ni el tiempo habían podido separarlos.  Treinta y tres años después el Ex Rector regresaba para pasar revista al colegio de su rectoría.
Del brazo de Don Fausto, Don Roberto Caminaba por los amplios pasillos de lo que fuera el “Patrón Teodoro”.  Desde el patio interior, se podía divisar la cresta de La Palmera de la “Esquina del Coco” y la cima del Torreón, donde se divisaba todavía girando y haciendo su trabajo al antiguo y viejo “medidor de viento”.
Nos atrevimos a interrumpir este encanto y preguntamos a Don Roberto Morales:
(Entrevista a Don Roberto Morales Almeida)
¿Sin lugar a dudas que usted debe tener muchos recuerdos de este edificio Don Roberto?
Lógico aquí viví dijéramos cincuenta años: Medio siglo.
¿Qué recuerda del Colegio Don Roberto?
Recuerdos hay una infinidad. Entre otros (señalando uno de los arcos entre los pilares al ingreso del edificio) allí estaba la campana del colegio que se tocaba para iniciar clases, para terminar clases.  Esa campana era muy vibrante y les impresionaba a los chicos, a los estudiantes que siempre tenían presente esa señal. 
Yo recuerdo una que vez yo estaba en el rectorado, que era arriba.  Y ya salieron todos de clase y oigo que tocaban la campana… digo… ¿Quién toca la campana?... y me bajo a ver… y encuentro que,  el que tocaba la campana, era el Dr. Víctor Garcés, de Otavalo, que fue hasta Ministro de Estado y escritor notable.  Le digo: ¿Pero mi Doctor cómo así toca la campana? ¡Hay! Me dice: este vibrar de la campana me recuerda mis años de estudiante que no los puedo olvidar nunca.
¿Usted antes estuvo como profesor en el Colegio Sánchez y Cifuentes?
Yo estaría como profesor en el Colegio Sánchez unos cinco años. Entonces hubo un concurso para profesor de literatura del Colegio “Teodoro Gómez”.  Yo presenté mis títulos y me gané el concurso. Y entonces vine de profesor.
¿Usted también estuvo justo cuando se preparaba el traslado del Colegio a su nuevo edificio?
¡Exactamente! Yo  me trasladé al nuevo colegio.  La historia esta es la siguiente: Aquí se llenaba ya el patio con las filas de alumnos, teníamos alrededor de unos 800 o 900, en tiempo de don Abelardo Morán.  Y entonces Don Abelardo me decía, yo era del Consejo directivo en ese tiempo, ¿Cómo podemos buscar un nuevo ambiente para hacer un nuevo colegio que necesitamos?, este ya resulta pequeñito y se va aumentando anualmente.  Pasó unos días y le digo: Don Abelardo hay una señora que vende dos hectáreas en el sector sur de la ciudad.  El sector sur de la Ciudad era en ese entonces lleno de “cuadras” (chacras, potreros) que decíamos. Y fuimos a ver.  Entonces Don Abelardo dice: ¡Esto si que se realiza! ¡Le compramos!  Y se hizo la escritura a base de lo que un ex alumno le había dejado al colegio, cuyo nombre no recuerdo, pero que tengo la certeza de que no era ibarreño sino de Cotacachi, le había dejado una cantidad como de ochenta mil sucres de herencia y eso se empleó en comprar las dos primeras hectáreas.  Después se fue ampliando comprando pequeña extensiones a gente que estaban limítrofes y así hasta  llegar a lo que ahora tiene como 10 hectáreas.

EN LA UNIDAD EDUCATIVA EXPERIMENTAL  TEODORO GÓMEZ DE LA TORRE
El entusiasmo iba en aumento y se notaba en los ojos del Ex Rector Roberto Morales.   Fue entonces cuando decidimos invitarle en ese mismo instante a visitar a sus discípulos y estudiantes en el nuevo colegio.
Mientras recorríamos parte de la ciudad Don Roberto no perdía oportunidad para recordar e ilustrarnos de lo que hace años era la ciudad.
Al llegar al actual y moderno edificio del Colegio “Teodoro Gómez de la Torre”, fuimos recibidos por el señor Rector (e) Magister Carlos Verdesoto quien reconoció al Ex Rector y le saludó con muestra de simpatía y respeto, invitándole al interior del Colegio como si se tratase del Rector Titular del establecimiento. Gesto al cual correspondió don Roberto con una amable sonrisa y una profunda sencillez al decir: ¡Muchas gracias señor Rector¡
Pero y es que Don Roberto parecía buscar ese algo al cual estuvo ligado por más de 38 años de forma ininterrumpida: Los Estudiantes.
Entonces y aunque con el permiso del profesor, se tuvo que interrumpir los exámenes, que a esa hora estaban dando los estudiantes en una de las aulas.  Los jóvenes no sabían que pasaba cuando ingresamos al aula.  Fue entonces que el Rector (e) Magister, Carlos Verdesoto, explicó el motivo y la presencia del Ex Rector Roberto Morales y dijo ante la presencia de todos:
“Don Roberto… bienvenido, esta es su casa, su colegio. Mis queridos estudiantes: Qué satisfacción, qué orgullo, para ustedes señoritas, señores estudiantes y quienes estamos hoy al frente del “Gómez de la Torre” seguir sus pasos.  Intentamos aunque es difícil obviamente para los seres humanos llegar a igualarse. Pero queremos por lo menos  en algo imitar, esa gran trayectoria, de ese legado que dejó a la juventud del “Teodoro Gómez de la Torre”.  Para cada uno de nosotros es la satisfacción más grande tenerle a usted aquí.  Esta es su casa y por favor… siempre visítenos”
Don Roberto Morales respondió dando prácticamente una de sus magistrales clases a los alumnos, diciendo:
“Señor Rector; Don Fausto Yépez; distinguidos estudiantes: Ustedes llevan el nombre del personaje más ilustre, que tuvo en el siglo pasado, no solamente Ibarra, sino Imbabura y aún el país.
El Cnel. Teodoro Gómez de la Torre, como ustedes deben conocer, fue Secretario del Libertador Simón Bolívar.  Fue el hombre de confianza que el Libertador le confiaba misiones de inmensa valía dentro del país.  Pero el Cnel. Teodoro Gómez de la Torre, tenía presente un ideal: Servir a Ibarra, servir a Imbabura y servir al país.  Ese es el ideal que debe tener todo ecuatoriano: Servir a la Patria.  Ese gran ideal que realzó la personalidad del Cnel. Teodoro Gómez de la Torre.  Él pudo ser hasta Presidente de la República, por que le propusieron varias veces, pero decía: No tengo yo todas las ejecutorias, para encausar al país por una gran vía de progreso; pero si tengo todo el amor, toda la conciencia, para hacer bienes al país.   Y cuando él murió dejó su enorme fortuna, sus haciendas, sus propiedades en beneficio de instituciones públicas del país: Hospitales, Casas de Estudio y dejó gran parte para beneficio del “Teodoro Gómez de la Torre”.
De tal suerte que alumnos, simplemente esta visita sea para insistir en que ustedes deben seguir esa huella luminosa del patrono del colegio: El Cnel. Teodoro Gómez de la Torre.
Alguien interrumpe con respeto para preguntarle al ex rector.
¿Qué tiempo estuvo usted aquí en el Colegio?
Yo estuve cuarenta años. Desde que me inicié, había yo, ya había conseguido, el grado de Bachiller, de normalista, y, vine a servir al Colegio, después de un concurso, para dictar la materia de Literatura en los cursos superiores.  Y conseguí pues en  ese tiempo o encabecé como dijéramos, la pasada del Colegio clásico del Centro, aquí a este Colegio; y, es esa una de las actividades que a lo largo de mi vida me ha satisfecho.
Estudiantes aprovechen de esta oportunidad que les brinda el país, que les brinda la Patria, que les brinda la humanidad.  La educación es la clave de la grandeza de los pueblos y de la grandeza personal.  Muy amables.
Los estudiantes felicitaron al ex Rector con un sonoro aplauso e inmediatamente dejamos el aula para que los mismos continúen con sus exámenes.
Afuera del aula, algunos profesores que se habían percatado de la presencia del Don Roberto Morales, junto con alumnos que se encontraban en el patio, se apresuraron a saludarle y comenzaron un dialogo lleno de recuerdos y anécdotas, como aquella vez en que el Colegio fue invitado por el Municipio de Pasto – Colombia, para presentar la Obra de Teatro “Edipo Rey”, bajo la Dirección del Profesor Teodorista, Antonio ´González, que le valió un premio muy significativo en ese país. 
Uno de sus ex alumnos ahora profesor del Centenario Colegio con gran júbilo le dice a Don Roberto: ¡Yo soy el Lic. Víctor Hugo Guevara Jaramillo!, ¡alumno suyo!, luego profesor y compañero suyo; usted fue un rector de altos quilates.  Otro de los docentes y Ex Inspector General del Colegio, se acerca y le dice: ¡Yo soy el Lic. Galo Lara!  ¡Fui su alumno! y ahora estoy de docente en esta institución. Don Roberto les dice: Mis alumnos, han sido luego, compañeros de cátedra. 
Enseguida y llenos de curiosidad se aglomeran los estudiantes a los cuales se les informa de la grata presencia del Ex Rector, y se improvisan algunas fotos.  La tarde va cayendo y Don Roberto Morales, acompañado siempre de su fiel amigo Don Fausto Yépez, abandona el establecimiento educativo, luego de fundirse en abrazos con sus ex alumnos ahora docentes del Teodoro Gómez.

EL HOGAR DE LA FAMILIA MORALES VILLOTA
Pero una de las cosas extraordinarias de Don Roberto Morales es que no es precisamente un ibarreño de nacimiento sino de corazón, pues nació en la Ciudad de Tulcán, el 24 de febrero de 1917, siendo sus padres don Roberto Morales y doña Mariana Almeida.  Los estudios los efectuó en la Escuela Colón, en el Seminario Menor San diego de Ibarra, en el Colegio Bolívar de Tulcán, en el Instituto Normal Juan Montalvo de Quito y en la Universidad Central.
Ha obtenido los títulos de: Bachiller en Filosofía y Letras; Bachiller en Ciencias de la Educación y Profesor de Enseñanza Secundaria en la especialidad de Literatura.
Se casó con Doña Isabel Villota Espinosa de los Monteros, una ibarreña a la cual conoció como Bibliotecaria del Colegio “Teodoro Gómez de la Torre”, y con la cual procreó ocho hijos y estableció su residencia, en la calle “Vicente Rocafuerte” 8-36,  ubicada en el Centro Histórico de Ibarra.
La familia Morales Villota, sostiene que la casa de su padre, es realmente donde vivía el Ilustre Dr. Pedro Moncayo (Adjunto a su domicilio está precisamente la Biblioteca Pública, en donde tenía su domicilio el Ilustre Dr. Pedro Moncayo); bien pudo ser que antes la propiedad era un solo solar.
En una improvisada entrevista (2011-06-15. 19h19) con una de sus hijas la Doctora Marieta Morales, le pedimos la opinión de este ensayo del Perfil de don Roberto Morales y nos dijo:
(Entrevista previa a la Doctora Marieta Morales)
¿Qué piensa del trabajo que pensamos hacer?
Me parece realmente excelente, poder ver que hay alguien que se ha preocupado de poder recopilar todas las actividades que mi padre ha hecho.  Por que él ha dado realmente mucho por la ciudad, por la gente, por la provincia y su trayectoria de vida ha sido esa, no solamente el estar dentro de un aula, sino que ha sido a nivel de periodismo, formando jóvenes, de los cuales han salido hasta ex vicepresidentes como el Gral. Luis Leoro Franco.  Ha tenido coidearios como Mons. Leonidas Proaño con el cual fundó la Librería “Cardinj” y el Diario “La Verdad”.  En el Diario “La Verdad” la idea fue dar trabajo a la gente y a través de la prensa difundir sus ideas; luego empezaron a buscar gentes que les ayude en sus artículos.
¿Y su madre y hermanos?
Mi madre era de aquí, ya murió hace 12 años, ella era oriunda de aquí y se había conocido con mi padre en la biblioteca del Colegio Teodoro Gómez, por que mi mamá era bibliotecaria de allí.  Allí empezó su romance y luego ya se casaron. 
¿Cómo se llamaba su madre?
Isabel Villota Espinosa de los Monteros de Morales; ella trabajó hasta cuando tuvo el cuarto parto, cuando tuvo mellizos.  Y  entonces ya con cuatro hijos le fue muy difícil y dejó la biblioteca para dedicarse a ser madre.  Ahora somos ocho hijos, que realmente hemos tenido la satisfacción de poder ser guiados y criados por ella.
¿Entre sus hermanos que profesiones tenemos?
El mayor Santiago es Abogado, mi segunda hermana es Silvita que es Tecnóloga Medica y trabaja en el Seguro, luego vienen mis dos hermanos mellizos: Gabriel Fernando y Diego Ramiro, que son médicos los dos, luego viene mi hermano Francisco que es Arquitecto, luego estoy yo (Marieta) que soy médico, luego mi  hermana María del Carmen que es Odontóloga y mi hermana Marianita que también es Odontóloga.  Y también tenemos sobrinas una ya es médico y la otra está en tercer año. ¡Ya ve!
El sábado 02 de julio del 2011, pudimos visitar el domicilio de la familia Morales Villota.  Allí estaban sus hijos: Diego, Fernando, Francisco, Marieta, María del Carmen y Marianita; también se encontraban, nueras, yernos y nietos, junto a Don Roberto.
La casa es muy acogedora y conserva una arquitectura de tipo colonial. Una modesta vivienda, perfectamente decorada y distribuida para los diferentes servicios de la familia. Un pequeño recibidor que tiene en sus paredes hermosos cuadros de destacados artistas de la pintura. En la sala se encuentran igualmente pinturas de reconocidos artistas retratistas y pintores del siglo XIX; así mismo están, seleccionadas fotografías entre las que sobre salen fotos de Don Roberto junto a su esposa e hijos y los muebles que guardan concordancia con la arquitectura general de la casa.
La familia es eminentemente católica y se siente honrada de la personalidad de Don Roberto. Conversamos detenidamente con su familia y nos dijeron:
(Entrevista a la familia de Don Roberto)
Marieta Morales: “… Una de las anécdotas de la familia es el recuerdo de mi madre, cuando en una oportunidad, un señor amigo de la familia le dijo a mi madre que le preste dinero y mi madre dijo: ¡Bueno! Ya le voy a traer, tengo 8 millones.  Y acto seguido fue a traer a todas mis hermanas y hermanos y dijo al señor: ¡Aquí está mi tesoro, estos son mis ocho millones; el señor no salía de su asombro y sorpresa…”
María del Carmen: “… Agradezco a Dios por haber  nacido en este hogar. Yo he podido ver el amor que se tenían mis padres y siempre resolviendo problemas juntos, como un hogar muy bien hecho y bien conformado. Recuerdo a mi madre cuando tenía ese amor tan especial que pone dios en cada una de las Madres, ella nos sabía hacer la ropa ella misma, nos cosía a nuestra talla, y, lo más hermoso era llevarnos bien vestiditas a la Misa. Todos íbamos Misa, hermanos y hermanas, junto nuestros padres a alabar al Señor.   Me encantaba cuando yo estaba en el Jardín, mi padre me cargaba en sus piernas y me hacía caballito (sus ojos se nublan), ese es uno de los recuerdos más grandes que tengo de él…”
Marianita: “… Soy la hija última de Don Roberto Morales y de Isabel Villota, yo quizá soy la que comparto más con él y podría contarles muchas cosas.  Una de las cosas que yo admiro de mi padre es su lealtad; es un hombre que ha levantado una buena  imagen no solo dentro del ámbito público sino también familiar; cuando estamos aquí, él ama mucho a un gatito que tenemos, el gatito es bien  importante en su vida, pues siempre está pendiente e igualmente él le recibe y todo.  Otra de las cualidades de mi padre es que no le gusta que le interrumpan cuando está escuchando las noticias o está dedicado a la lectura, él se molesta mucho cuando le digo: Papi ya es hora del desayudo o la merienda, él se molesta mucho, pero me toca quiera o no. Yo comparto con él la habitación, ya se levanta,  hacemos nuestra rutina, yo tengo que mirar por su medicación, le voy a dejar al Diario, luego me dedico a mis quehaceres y al medio día regreso a recogerle. El tiempo que él está viviendo no es el tiempo que quizá uno ve de los últimos años; sino que yo le miro como una estación de cosecha; por que él ha cosechado mucho en la vida de sus hijos, de sus nietos, de sus bisnieto, ellos le aman mucho y es parte muy importante, en cada una de nuestras vidas y en los hogares de nuestros hermanos.  Igual yo veo en él, la fidelidad con mi madre. Le gusta recordar la música que escuchaba junto a mi madre: el vals y la música instrumental.  En una época que estuvo delicado de su salud, teníamos la hora del baile: con mi  hermana Marieta, yo ponía la música y ella bailaba, fue un tiempo muy especial…”
Gabriel Fernando (Uno de los mellizos): “… Mis padres nos dieron mucho amor a todos y es  lo que nosotros damos a nuestros hijos, la base de toda la vida es el amor, sin eso nada se puede hacer, doy gracias a Dios por tener todavía a mi Papá…”
Diego Ramiro (mellizo): “… Comparto con mi gemelo muchas anécdotas, muchas cosas  maravillosa, desde niños, incluso hasta ahora que somos ya grandes.  Cada día es un momento de esperanza y de gratitud para con el Señor (Dios), por nuestro padre y nuestra hermosa madre que tuvimos…”
Francisco Javier: “… Tengo el privilegio y la dicha de haber nacido en el hogar conformado por Don Roberto e Isabel.  Soy, digamos, el “Benjamín” de la familia.  Hoy comparto la vida de mi padre, a través de la dirección del Diario “La Verdad”, soy el Presidente de la “La Verdad” Radiográfica S.A. que es la propietaria del Diario, que fundó mi padre, en él trato de apoyar  lo que más puedo, y, de ahí nace todas sus ideas y sus obras. Lo más destacable de mi padre, es su gran amor a Ibarra, y, su gran amor a sus hijos, es una persona muy noble y todos nos sentimos orgullos de él.  Lo que  no le gusta es que le abracen, le adulan… se pone bravo (abraza a Don Roberto y se ríen juntos). Todavía nos corrige en el trabajo, hace poco estuve corrigiendo sobre uno de sus trabajos: “Agualongo y La Batalla de Ibarra”, y cometí un error y me habló (reclamó), entonces cuando voy a hacer algo siempre estoy sentado al  lado de él y vamos haciendo las cosas…”
Uno de sus nietos, Josué, nos sorprendió gratamente cuando dijo: “… Yo no tengo que hacer mucho esfuerzo con la tarea de los estudios, pues mi abuelo es el diccionario humano que tenemos en la familia, es toda una enciclopedia.  Estoy en la Academia “La Victoria”.  Soy encargado también de llevar y traer a mi abuelo del Diario.
Nota: No constan sus hijos Santiago y Silvia, por no estar presentes en esta reunión de familia.

SUS ILUSTRES AMIGOS.
Podría considerarse como un error el tratar de seleccionar a los amigos de Don Roberto Morales. La pregunta tal vez sería: ¿Alrededor de un siglo de la vida, de Don Roberto Morales Almeida, en la Ciudad de Ibarra, quién no se ha sentido, de una u otra forma orgulloso de ser amigo de tan distinguido personaje?
Sin embargo y aunque resulta terriblemente angustioso pensar que se puede dejar de mencionar a uno de sus más selectos amigos, nos atrevemos a mencionar entre otros a sus amigos de infancia, de la vida pública, de la familia, etc., entre ellos: Carlos Suárez Veintimilla (Sacerdote), Leónidas Proaño (El Obispo de los Indios), Rafael Suárez Veintimilla, Telmo Benalcázar, Jorge Salvador Lara (historiador), Juan Larrea Olguín (Obispo de Ibarra), Julio Arosemena (Presidente del Ecuador), Gral. Luis Leoro Franco (Miembro del Triunvirato del Gobierno Ecuatoriano), Aníbal Guzmán Lara (Jurista), Wilson Flores Nicolalde (Periodista), Víctor Manuel Guzmán (literato y periodista), Dr. Jorge Luna Yépez (historiador y sociólogo), Don Fausto Yépez, Segundo Efraín Vásquez Placencia (Camarada), entre otros.
Pero claro siempre hay uno entre todos.  Don Roberto Morales Almeida nos dice en una parte de una entrevista:
(Entrevista a Don Roberto Morales Almeida)
¿A quien recuerda usted con especial afecto?

“Yo tengo recuerdo de mis amigos de la infancia, especialmente de Rafael Suarez Veintimilla.  El último de la familia de Rafael Suarez Veintimilla, era Rafael, y, con él nos llevábamos íntimamente.  De tal suerte que estuvimos juntos en el Colegio y salíamos a pasear juntos, y éramos inquietos, y, llenos de iniciativas.  Muchas veces íbamos al “Tahuando” (Río), y allí había unos sitios, como fosas de agua.  ¡Ahí nadábamos¡ (Su mirada se ilumina y se ríe jocosamente).  En ese tiempo era lo ordinario.

Sin duda, usted ha tenido buenos amigos y buenos alumnos.

Vea hay situaciones muy raras. Habían sido mis alumnos, el Prefecto, el Alcalde, los Concejales (Otra ves el recuerdo le produce una carcajada)


EL DIARIO “LA VERDAD”
Don Roberto Morales Almeida, es uno de los pocos periodistas que ha ejercido su profesión con la más absoluta pulcritud, por más de cincuenta años, y, la mayoría de ellos sino todos los años, lo ha hecho a través del Diario “La Verdad”, de la Ciudad de Ibarra, del cual es Miembro Fundador, junto a Mons. Leonidas Eduardo Proaño, desde el mismo día de su fundación el 14 de mayo de 1944.
La huella dejada por Roberto Morales en el Diario “La Verdad” de Ibarra, ha sido profunda, fruto a su valiosa trayectoria intelectual, pero sobre todo por su posición crítica ante los problemas de la sociedad latinoamericana, ecuatoriana y particularmente de la Ciudad de San Miguel de Ibarra.
No existe un número específico de la cantidad de artículos que ha escrito, especialmente para el Diario “La Verdad”; pero con certeza se puede afirmar que son más de 18 mil artículos.  A esto se suma el pensamiento del inteligente escritor, para mantener la Línea Editorial, traslucida  en varios Editoriales, en los cuales ha reflejado  la preocupación de la sociedad ecuatoriana y especialmente ibarreña, así como el homenaje a hechos históricos importantes de la Ciudad, la provincia y el país.
En este entorno, el 20 de junio del 2011, en la tarde, visitamos a Don Roberto Morales Almeida, en el Diario “La Verdad” e iniciamos una entrevista:
(Entrevista a Don Roberto Morales Almeida)
¿Cuál fue el objetivo de fundar en Ibarra el Diario “La verdad”?
El objetivo fue el ideal de Mons. Leonidas Proaño.  Captar los anhelos populares, darlos a conocer o auspiciarlos.  Para el tiempo en el que aparece el Diario “La Verdad”, ya el periódico semanal “El Ferrocarril del Norte”, que  lo  mantuvo casi durante 30 años, Don Víctor Manuel Guzmán, había desaparecido. Ibarra no tenía periódico. Y entonces en ese tiempo, no era ni Canónigo sino Presbítero, el Presbítero Proaño, el Padre Proaño que le decíamos, era profesor de los “Hermanos Cristianos”, del Seminario “San Diego”, pero él, con otros Sacerdotes jóvenes, ya comenzaba a formar agrupaciones de jóvenes, trabajadores, artesanos, para buscar pues, nuevas posibilidades de progreso.  Y se propuso entonces el Padre Proaño hacer el periódico. 
Y quiere que le diga ¿Cómo se inició? ¡Sin un centavo en el bolsillo! Pidió el apoyo de gente del pueblo, iniciando por San Antonio, él como era de San Antonio y muy conocido y tenía muchos amigos, entre los artistas y artesanos de San Antonio, fue y les expuso su proyecto de hacer un periódico y que le apoyen para financiar y la gente de San Antonio le entregaban, le apoyaban.
Después yo comencé a escribir desde el Primer Número, pero si usted revisa el archivo, en los primeros números, no consta ni siquiera el nombre del Padre Proaño,  del Director que era.
¿Por qué?
Él decía que no. Pero por ejemplo yo si tengo artículos allí que escribí y… eso… no me interesa…  Pasó un tiempo, yo ya estaba aquí radicado en Ibarra, por que  me había graduado primero de Bachiller en Humanidades Modernas, después de Normalista, y vine para iniciar el Colegio “Sánchez y Cifuentes”, yo soy de los profesores iniciadores, así como es uno de los magníficos iniciadores Don Víctor Manuel Guzmán, él fue Rector también del Colegio; el Primer Rector fue el Dr. Alfonso Gomezjurado, pero como era médico del hospital,  le observaron y le dijeron no puede ser pues médico del hospital y trabajar acá en el colegio; entonces se hizo cargo Don Víctor Manuel Guzmán.
¿Pero antes que exista el Diario “La Verdad” ya existían otros?
¡Claro! “El Ferrocarril del Norte”, se fundó a la llegada del Ferrocarril a Ibarra… Y yo ya escribía en “El Ferrocarril del Norte”, tengo una serie de artículos ahí, bueno entonces pasó el tiempo yo ya estaba aquí y Mons. Leonidas Proaño, es decir el Padre Proaño, me dijo: Ahora colabore definitivamente en el periódico.  Y me comprometí. Y comencé a colaborar, desde luego ya establecido el periódico.  Y hay una coincidencia muy interesante:  El mismo día que sale el primer número del periódico “La Verdad”, que al comienzo era solamente semanal, semanario, en ese mismo día, se funda el Museo de Artes Plásticas “Daniel Reyes”, en San Antonio de Ibarra.
¿Desde el inicio, cual fue la línea editorial del Diario?
La línea editorial del Diario, tal como está en el Primer Editorial: Perfecta independencia de carácter político, nada de politiquería.  Y servicio a los intereses de la ciudadanía.
¿Usted ha mantenido una visión crítica a los diferentes gobiernos?
Si claro que se ha enfocado los problemas, y, al enfocar los problemas se dice siempre la verdad, y, se hace crítica a lo que está mal, o, se exalta lo que está bien.
¿Cómo cuantos artículos ha escrito hasta ahora en el Diario?
Vea, haciendo un ligero cálculo, estimo que son como 18 mil artículos. Y he enfocado sobre todo la personalidad de todo notable ibarreño. Si alguien se ha muerto pues y es un hombre de valía, aquí en el Diario ha salido un enfoque.  Por ejemplo: Pepe Tobar, Luis Tobar Subía, Víctor Manuel Guzmán cuando se conmemoró los 10 años de la muere etc.
¿Sus artículos son también investigaciones históricas, sobre todo de la ciudad?
Seguramente. Hemos investigado bastante la historia de la Ciudad de Ibarra y un hecho, un dato no mas, descubrí en el archivo de la notaría que dirigía Don Pedro Torres Hinojosa, me parece, me confiaba el archivo, y allí en la búsqueda que hacía en el archivo encontré, un dato que no hay en ninguna de la biografías de el gran Médico: Eugenio Espejo.  La primera Ciudad que visitó Espejo y aquí en la Ciudad curó a un español fue Ibarra.  Y cultivó Espejo, magníficos amigos en Ibarra, de tal suerte que por eso en esa Sociedad que se formó en tiempo de Espejo: La Sociedad de Amigos del País, constan ocho ibarreños.  En la Monografía de Ibarra, está todo eso. Y en artículos que he publicado especialmente en la revista de la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”
¿Las críticas han sido constructivas en bien de la ciudad?
Esa crítica constructiva que muchas veces producía reacciones y no reacciones como dijéramos corteses, sino reacciones agresivas. Al respecto le voy a contar un detalle: Cuando Mons. Leonidas Proaño, se iba de Obispo a Riobamba, me dijo: Le voy a entregar esta cajita.  Y me entregó una cajita de cartón, y me dijo: verále después lo que hay ahí.  Yo le llevé la cajita a mi casa y cuando se fue Mons. Proaño,  le veo la cajita y ¿que era? : Una serie de artículos escritos a mano o a máquina en los cuales a Mons. Proaño, le ofendían, le insultaban, por  haber escrito esto, este otro, este otro. ¡Vea!
LA CARTA
Don Roberto Morales conserva con mucho celo, uno de los tantos, quizá el recuerdo más significativo, que le enviara desde la Ciudad de Riobamba, Mons. Leonidas Proaño, cuyo texto es necesario transcribirlo textualmente:
Riobamba,…10… de  Octubre… ……… de  1954…
Sr. Dn.
ROBERTO MORALES ALMEYDA
Ibarra.

Mi inolvidable Profe, :

            Cuánto le agradezco por su cartita del 23 del pasado, por sus recuerdos y por sus delicados sentimientos ¡… Oiga: lo que me ha costado también a mí y me siguen costando la separación de Uds.  Y eso que  aún no se me  hace conciencia el hecho de que es una separación definitiva.  A Ud.  Particularmente lo recuerdo con mucha frecuencia.  Es que nos queríamos, ¿verdad?  Y por esto sentí no verle en Ibarra, con motivo de mi viaje relámpago a esa ciudad.  Bueno, pues: cultivemos la amistad a la distancia, hasta ver si Ud. podría ser la piedra angular de un Normal católico, indígena, porque su sugerencia no se me aparta de la mente.
            Me pregunta que cuándo escribiré una Carta Pastoral sobre el indio? …  Cuando pueda, como Ud. lo dice, concretar un objetivo y plasmar en obras mis sueños.  No quiero aumentar simplemente la literatura sobre el indio.  ¿Para que? Cuando pueda decir: “Vamos a hacer esto en su favor”, entonces escribiré.  Creo que tardará ese día, pues el problema del indio es complejo y formidable, y no hay cómo ni quiero darle soluciones parciales.  Si nos quejamos de la situación del indio en otras provincias, ¿qué decir de su situación en la del Chimborazo?  Es para llorar.  Visten de negro o de gris.  No presentan el colorido de los indios de Imbabura.   Tienen el aspecto sucio, repugnante.  No se lavan nunca.  Caídos los pelos, con total descuido, por delante de la cara, ya no les queda ni medio dedo de frente.  Créame que, muchas veces, no tengo en dónde hacer la unción en las confirmaciones.  Negros y carcomidos los dientes.  El acento de su voz parece un lamento.  Miran como perros maltratados.  Viven… Señor ¡cómo viven¡ en chozas del tamaño de una carpa, o como topos, dentro de huecos cavados en la tierra.  Explotados sin misericordia por los grandes millonarios de la provincia, quienes, después de vender sus cosechas, se largan a Quito, a Guayaquil, a las grandes ciudades de América o de Europa, a malgastar el dinero exprimido de ese miserable estropajo que es el indio del Chimborazo.  Cuando los veo, siento oprimido el corazón y adivino lo formidable que es el problema de su redención.  Con un trabajo minuciosamente planificado, completo, llevado a la práctica en todos los campos con una tenacidad que no admita desmayos, será menester mucho tiempo y que pasen algunas generaciones, para que se pueda sentir algún efecto saludable.  Y si no se hace nada, sencillamente este indio desaparecerá poco a poco, sumido en la miseria física, económica, intelectual, moral y religiosa.  Calculan que existan aquí 160.000 indios; pero estos miles de seres no son sino la miseria que se arrastra por los páramos.  En frase de una persona de aquí mismo, “los indios de Imbabura son caballeros en comparación de los indios del Chimborazo”.  Yo quisiera dar al indio: conciencia de su personalidad humana, tierras, libertad, cultura, Religión… ¿Cómo conseguirlo? Se me hace un nudo en la cabeza; pero no quiero desanimarme.  Cómo quisiera hablar con Ud. largamente de este tema.  Ojalá en las vacaciones de Navidad me dé este gusto.  Para esa época no será posible viajar a la hacienda Matiaví –unas 30.000 hectáreas que estoy resuelto y ya autorizado a parcelar entre la gente pobre-, porque el invierno en esas regiones situadas a 4.000 y más metros de altura hace imposible el acceso; pero, en todo caso, podremos hablar, cruzar ideas, a ver si algo sale de esta preocupación en favor del indio.
            Efectivamente, le envié una foto mía; pero, si no le han entregado, será porque alguien ha querido guardársela.  Así que le mando otra.  Salude a su señora.  Para Santiaguito, una caricia.  Lo mismo para sus bebes.  Cómo van los gemelitos? .

            Acepte los afectuosos recuerdos de su
                       
amigo y servidor en Cristo Jesús,

                        ¿Firma y rúbrica de + Leonidas E. Proaño
                                   Obispo de Bolívar)    


LABOR LITERARIA Y DE INVESTIGACIÓN.-
Don Roberto ha sido desde siempre y para siempre uno de los intelectuales más destacados del norte ecuatoriano.  Su formación académica dentro de las Letras, La Historia, El Periodismo, La Investigación y las Ciencias Sociales, le  han permitido que brille con luz propia para realizar verdaderas Obras Maestras en el campo literario y de la investigación.
Ha escrito tanto de Ibarra y su gente; obras como: “Aquí Imbabura”: Panorama del devenir histórico de la provincia; Biografía del Coronel Teodoro Gómez de la Torre; Biografía de Mariano Acosta; Pedro Moncayo, el periodista; Vida y Obra literaria de Julio Zaldumbide; “El devenir histórico de la Diócesis de Ibarra”, Monografía de Ibarra (7 tomos).
En el campo de la investigación histórica, ha producido varias obras: “Bolívar y Agualongo”, “La Batalla del 17 de Julio”. 
En lo personal, tuve el privilegio de recibir de sus manos (parecía que me entregaba a escondidas), antes de su publicación, una de sus últimas obras: “Bolívar Dirigió Personalmente La Batalla de Ibarra 17 de Julio de 1.823”, impreso en Gráficas “La Verdad” 2011.
Quizá y por eso se hacía necesario conocer el pensamiento de la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión” Núcleo de Imbabura a través de su Presidente el  Lic. Marcelo Valdospinos Rubio. En una entrevista realizada el 27 de junio del 2011 nos dijo:
(Entrevista al Lic. Marcelo Valdospinos)
¿Don Roberto Morales Almeida, es un intelectual con el cual, al parecer hemos sido remisos en darle la importancia que de  hecho tiene?
“Don Roberto Morales Almeida se reencarna en una serie de vocaciones. Yo le conozco ya varios años y he sido escrupuloso en tratar de seguir sus huellas, mirar su itinerario existencial y yo miro a Don Roberto en el atardecer de su vida, con una lucidez enorme. 
Yo  he visto que Don Roberto Morales, él y otra gente que se dedica a esta serie de investigaciones, sea en el campo histórico, literario o creaciones, primero tienen una vocación.  O sea si uno acierta en la vocación profesional creo que allí está todo.
A mí me parece que Don Roberto, como toda la gente que estamos dedicados a la actividad intelectual, hacemos trabajar el cerebro todo el tiempo; por que cuando se trata de escribir, se forja una idea, y esa idea va rondando y rondando, el personaje va rondándole.  Cierto es que hay la evidencia, el dato histórico, el libro que auxilie, en fin.  Pero la concepción del personaje que uno trata de hacerlo o en el discurso, ese es el que va rondando, en la mañana, tarde y en la noche.  Por eso es que para quienes se dedican a escribir o a reflexionar y son pensadores, dos aliados que pueden ser para otra persona no aptos para una vivencia cotidiana son: el silencio y la soledad.
Otra de las cosas de Don Roberto es saber plantear cosas de fondo, a él no le ha gustado transitar por la “Piel de la Ciudad”; siempre ha mirado hacia la ibarreñidad profunda.  El está en esa línea y eso es bueno.
¿Qué significa Don Roberto Morales para la Casa del Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión, Núcleo de Imbabura?
Primero Don Roberto Morales Almeida es el único sobreviviente de los Ex Presidentes de la etapa de los Fundadores.  Y Don Roberto fue Presidente de la Casa de La Cultura en aquellos años iniciales.  Segundo, él de los datos que nosotros hemos logrado recopilar, la presencia de él, fue siempre trascendente, y esto no es muy común en las gentes. O sea sus ideas siempre plantearon cosas que tengan una valoración intelectual, espiritual; él es uno de los que más han fomentado esta corriente de la ibarreñidad, en el sentido del descubrimiento de una columna vertebral del pensamiento ibarreño.  Y tercero nosotros encontramos en Don Roberto a un ser, que no se trata de poner cuando estamos hablando, a personas en los altares.  No, no, no.  Don Roberto es un hombre extremadamente capaz, extremadamente reflexivo, pero duro.  Él no es un hombre condescendiente.  Cuando a él le ha tocado decir verdades aquí dentro de la Casa de la Cultura, lo  ha dicho.  El es un hombre crítico, muy crítico y sabe decir las cosas de frente. Otras de las cualidades de él es que siempre ha estado pegado a causas grandes.

SIMÓN BOLÍVAR DIRIGIÓ PERSONALMENTE LA BATALLA DE IBARRA.
Uno de los hechos más significativos en la historia de la América Hispana, sin lugar a dudas es La Batalla de Ibarra, dirigida personalmente por el Libertador Simón Bolívar, el 17 de Julio de 1823.  Fue aquí donde se ratificó La Independencia de la Real Audiencia de Quito, alcanzada por el Gral. Antonio José de sucre en la Batalla del Pichincha de 1822.

La Batalla de Ibarra fue tan importante, que si Simón Bolívar no salía vencedor de ésta, la República de Colombia no hubiese podido prestar el apoyo decisivo para la independencia del Perú que se consiguió más tarde con las Batallas de Junín y Ayacucho.
Es sobre este hecho histórico sobre el cual pone especial énfasis el investigador, historiador y pulcro escritor Don Roberto Morales Almeida y señala textualmente en uno de sus innumerables escritos sobre la Batalla de Ibarra, del 17 de Julio de 1823:
“En la historia tremenda de la independencia de América no hay hechos de mayor crueldad que los que se ejecutaron contra los vencidos pastusos: destierros en masa al Perú, a Guayaquil, a Cuenca; contribuciones forzosas, confinio de Mujeres, requisa de caballos, ejecuciones secretas, lanzando a los abismos del Guaytara amarrados por parejas las victimas, despojos de bienes, redadas de hombres para formar batallones. Y en esas bárbaras represiones tuvieron que soportarlas todos: los hombres del pueblo y los nobles, los clérigos y los labriegos, los indios, los mestizos y los blancos. Los tiempos heroicos de Pasto están floridos de episodios de singular grandeza de ánimo. Cualquiera de ellos es sugestionante y revelador del carácter del pueblo pastuso”.
………………..
En este entorno y siendo Don Roberto Morales Almeida uno de los más escrupulosos investigadores y escritores de este hecho histórico, el 23 de junio del 2011, en horas de la tarde, bajo un radiante sol, le invitamos a dialogar sobre este acontecimiento, en el sitio mismo donde se dice se realizó la encarnizada lucha, junto a la “Piedra Chapetona” a orillas del Río “Tahuando”,  e iniciamos este dialogo:
(Entrevista a Don Roberto Morales Almeida)
¿Don Roberto: El tema de la Batalla de Ibarra, no solamente es importante para Ibarra?
¡Ah no pues! El tema de la Batalla de Ibarra, para la Independencia de América es fundamental. ¿Por qué?  Porque Bolívar estaba preparando en Guayaquil los elementos para afrontar la Independencia del Virreynato de Lima en el Perú. En el Perú los españoles tenían un ejército de más de 46 mil hombres bien equipados y Bolívar en Guayaquil no había reunido sino unos 4 o 5 mil, nada más.   Y ahí en Guayaquil recibió la noticia de que se habían revelado los pastusos, la gente de Pasto.  Y entonces Bolívar que conocía como eran de luchadores estos pastusos, porque ya había luchado por tomarse Pasto antes, había luchado en varios combates en los llanos de “Juanambú” que se llama; y, no había podido tomarse Pasto.  Bolívar entró en Pasto después de la Batalla de Pichincha, cuando Sucre le hizo firmar una capitulación al Presidente de la Real Audiencia, entregando todo el territorio de la Presidencia incluido Pasto.  Entregando a la causa libertadora…
El 23 de junio del 2011, en horas de la tarde, en aquel lugar, a orillas del Río “Tahuando”, en el sitio que el Municipio de Ibarra, había construido una plazuela, junto a la “Piedra Chapetona”, Roberto Morales, nos relataba con lujo de detalles lo que a través de sus investigaciones, conocía acerca de la Batalla de Ibarra. Una hora después en ese mismo día, Don Roberto Morales, me entregaba, como quien entrega un tesoro escondido, antes de su publicación, una de sus últimas obras: “Bolívar Dirigió Personalmente La Batalla de Ibarra 17 de Julio de 1.823”, impreso en Gráficas “La Verdad” 2011.  Me atrevo a considerar que Don Roberto quería fortalecer sus expresiones hechas minutos antes en el lugar que he señalado.
 Copiaré textualmente entonces, partes, de lo que escribe el propio Roberto Morales Almeida, para culminar el relato (que es ciertamente lo mismo que él nos dijo a orillas del Río)
“Quito era la meta en la que soñaba Agualongo, porque conocía que esa capital estaba desguarnecida, que Bolívar permanecía en Guayquil, ocupado en preparar la expedición al Perú, donde los realistas tenían un numeroso y selecto ejército.
El libertador desde las orillas del caudaloso Guayas observaba y meditaba en lo que sucedía en el Sur, pero también estaban atentos a la lucha en Venezuela contra el General Morales, sitiado en Maracaibo, y, se mostraba preocupado por la situación en Pasto.
... Y da órdenes perentorias para encausar la campaña que dirigirá personalmente.  El General Bartolomé Salom, Jefe Superior del Departamento, recoja las tropas de Ambato, Latacunga y Quito y marcha hacia la VILLA DE IBARRA......
Salom cumplió con éxitos su misión, pues atrajo paulatinamente a Agualongo, dejándole ocupar Ibarra al frente de 2.000 hombres, el 12 de Julio, sin estorbarlo y retirándose hacia Guayllabamba, donde estaba el centro de operaciones…
Bolívar tomó como antemural de sus movimientos al Imbabura, en su flanco Sur, y se agazapó a sus faldas, desplazándose, lentamente, por el viejo camino de la depresión del Abra, en el flanco oriental, desde la tarde del 16, de tal suerte que al amanecer el 17, todo el ejército comenzó a descender hacia el valle de Ibarra…..  Así encubiertos, sin fatigarse, llega todo el ejército, a medio día, a Cacho se dispone el siguiente plan de ataque: a la derecha e izquierda del camino hacia Ibarra se movería la infantería; la caballería al centro, en orden cerrado, con la consigna de avanzar sobre la Villa y tomarla, simultáneamente.  Hacia las dos de la tarde una patrulla realista que cuidaba caballos en potreros de Yacucalle (en el sector oriental) fue alcanzada, habiéndose escapado dos hombres heridos que fueron a dar la voz de alarma.
Cuando los realistas se dieron cuenta que los atacaban, precipitadamente y en desorden se retiraron al otro lado del río Tahuando, donde una amplia llanura, entonces sembrada de trigo, facilitaba el reagrupamiento y la defensa.  Sobre el cauce profundo del río que corre al costado oriental de la Villa, había dos puentes de madera, uno en dirección Norte (el de los Molinos) y otro al Sur.  En ambos hicieron resistencia para dar tiempo a todos a ponerse a salvo…
“Tres veces pudieron reunirse y defenderse desde el puente (del Tahuando) hasta el alto Aloburo…”, dice el parte oficial de la victoria…”

Siguiendo con la entrevista a Don Roberto Morales…
¿Y que hubiese pasado si en esta lucha moría el Libertador Simón Bolívar?
¡Ah! Ja, ja, ja (sonriendo irónicamente). Suponiendo que hubiera sucedido esa desgracia… se terminaba la lucha…mejor dicho no se terminaba, sino que se deterioraba totalmente la lucha por la Independencia.  Como ya se ha dicho, en el Virreynato de Lima, es decir en el Perú, los españoles tenían 46.000 hombres bien pertrechados. Y Bolívar no tenía sino un grupo pequeño que estaba concentrado en Guayaquil, con el proyecto de lanzarse sobre los realistas del Virreynato de Lima.   
¿Don Roberto usted señala que no hay indicios de una toma violenta de la Ciudad, ni de un supuesto pillaje, por parte de las huestes de Agualongo?
No. No. No, parece. No hay datos sobre eso.  Lo que sucede es que Agualongo se localizó en Ibarra, para recoger elementos que fortalezcan la situación de su grupo. Agualongo no estaba organizado como ejército, sino como un grupo de gentes que luchaban por un ideal común.

LA PIEDRA CHAPETONA ES UN INVENTO DE UN DOCTOR QUE ERA PROFESOR DEL TEODORO.
Después de escuchar a Don Roberto su relato sobre la Batalla de Bolívar, nos vino a la mente entonces la duda, de que si Bolívar estuvo peleando y luchando exactamente en el río, allí en la “Piedra Chapetona” y preguntamos:
(Entrevista a Don Roberto Morales Almeida)
¿Cuál fue el lugar exacto donde se realizó la Batalla de Ibarra?
Hay los Partes de Guerra que son hechos por militares que conocen del suceso. Y en los Partes está perfectamente puntualizado que Bolívar estuvo a la cabeza del Grupo de Caballería.  Y entró por el lado oriental de la ciudad, a las primeras calles de la Ciudad, en la calle que se llamaba “El Alpargate”, por ahí entró Bolívar. Pero Bolívar había engañado a Agualongo que ya estaba aquí en Ibarra desde el 12 de julio, se había tomado Ibarra y se había establecido.  Le hizo creer que iba a atacar Ibarra por el lado de San Antonio.  Pero no.  Bolívar se localizo en el Lago San Pablo y de allí dio la vuelta por el Abra.
¿Prácticamente nosotros estaríamos en el escenario de la Batalla de Ibarra (junto a la Piedra “Chapetona” a orillas del Río “Tahuando”)?
Bueno, no de la lucha.  Por que una vez que Bolívar atacó con la Caballería, en las calles orientales de la Ciudad, Agualongo y su gente, lograron cruzar el puente sobre el Río “Tahuando” y pasaron  al otro lado, a una llanura que ahora se le llama “La Victoria”, esa llanura estaba sembrada de un trigal.  Y allí presentaron el Primer Frente el grupo de Agualongo, que peleaban tremendamente, por que eran gente muy valiente primero y segundo muy confiada en su ideal de dependencia al Rey de España.
¿Entonces, “La Piedra Chapetona” no es precisamente el ícono de Bolívar en referencia a la Batalla de Ibarra?
¡No! ¡Jamás pudo estar Bolívar en la Piedra Chapetona! (señala con firmeza y con voz tajante, el camino por donde sus investigaciones dicen que entró Bolívar a Ibarra, y a la vez señala la piedra) ¡Mire donde está la piedra! Y la lucha era al otro lado del río.  Cómo iba a estar el que dirigía la Batalla en este lado.  
Los datos que se ha recogido con mucho interés, entre otros el de Mons. Elías Liborio Madera, el historiador ibarreño, y otros historiadores, evidencian cual fue la realidad de la lucha.  Los pastusos perdieron, pero luchando hasta subir Aloburo, y después bajaron al Río Chota, en ese trayecto perdieron 800 hombres, eso dicen los historiadores. Mientras del Grupo de la Caballería de Bolívar apenas murieron trece.
Vea usted la diferencia de la altura del escenario en donde fue la lucha.  Arriba está lo que hoy es “La Victoria” donde habían antes unos llanos de trigales, donde los partes de guerra dicen fue la lucha y acá abajo está la piedra.  Hay una diferencia enorme.
No, nunca estuvo Bolívar en esta parte(a orillas del Río Tahuando, en la “Piedra Chapetona”), él estuvo a la cabeza del Grupo de Caballería.  El escenario de la lucha fue la llanura esa (señala lo que hoy es “La Victoria) y esa llanura estaba sembrada de un trigal, ese dato lo consiguió el historiador Carlos Emilio Grijalva, que él había examinado testamentos de tiempos pasado; en los testamentos de tiempos pasados, él encontró  de gente que había intervenido en la Batalla de Ibarra, y esa gente o el testamentario que se llamaba, narraba su vida y los hechos en los que había intervenido, y gente de ese tiempo, que ha muerto hace  más de medio siglo, en sus testamentos consignan que estuvieron en la Batalla de Ibarra, que pelearon en la llanura al  otro lado del Río Tahuando donde  había un gran trigal.
¿Qué tan válido era un testamento?
¡Oh! Eran indudablemente muy veraces por que eran realizados por gente que posiblemente pensaba morir.  Y no va a estar mintiendo esa gente.
¿Perdón Don Roberto pero la Piedra Chapetona está aquí como un símbolo, no?
Esta como símbolo pero no se puede afirmar que Bolívar estuvo aquí. ¿Y quiere que le cuente quien es el inventor de eso?  No le digo el nombre, pero era un Médico profesor del “Teodoro Gómez”.  Eso fue hace medio siglo.  ¡Le voy a contar!
Este lugar donde está, esta  piedra, era una ladera de propiedad del Dr. Rafael Miranda Nicolalde, y le dejó de herencia a un muchacho de apellido Simbaña.  El Dr. Rafael Miranda, era un hombre inteligente y dinámico, era profesor del Teodoro. 
El Dr. Rafael Miranda es el inventor de la leyenda de que en esta piedra “Chapetona” (tocando la piedra), ha estado Bolívar parado dirigiendo La Batalla. ¿Por qué? Por que él se fue a Pasto a pasar allí algunos días, se fue a pasar unas vacaciones allá, tenía allí amigos médicos, esos amigos le llevaron a Bomboná, que era una llanura donde Bolívar había peleado, no se cuantas veces, por tomarse Pasto en 1822, y no pudo.  Pero después de la Batalla del Pichincha, se firmó un acuerdo con los españoles, con el Presidente de la Real Audiencia, y se entregaba a Pasto, es decir podía entrar Bolívar a Pasto, y entró.  Entonces este médico que le digo (Dr. Rafael Miranda), fue y visitó ese sitio y había allí unas piedras, hay mejor dicho, unas piedras grandes que los pastusos dicen “piedra chapetona”, y allí hay unos letreros en metal, que dicen: Aquí estuvo Bolívar, luchando en tal fecha, en tal fecha y murieron tantos, etc.  Entonces regresó este señor (Dr. Rafael Miranda) aquí a Ibarra, y como tenía en propiedad esto, esto que era una ladera, era de él, del Dr. Miranda, y entonces dice (El Dr. Rafael Miranda): Yo tengo esta piedra Grandota y voy a poner aquí en esta piedra: Aquí estuvo Bolívar, dirigiendo la Batalla de Ibarra… je, je je (Se ríe animadamente Don Roberto)
Al final del diálogo, Don Roberto Morales, dijo:
Otro hecho que no se debe olvidar es que Bolívar al parecer le tuvo una estima muy especial a Ibarra, pues estuvo varias veces en esta Ciudad y antes de la Batalla de Ibarra El 14 de junio de 1822 y se hospedó en la casa de Don Joaquín Gómez de la Torre, padre del Coronel Teodoro Gómez de la Torre, o en lo que fue el Hotel Turismo hoy Gobierno Provincial de Imbabura.

Efectivamente y como por siete veces estuvo Simón Bolívar en Ibarra.
Ø  El 14 de junio de 1822 y se hospedó en la casa de Don Joaquín Gómez de la Torre, padre del Coronel Teodoro Gómez de la Torre.
Ø  El 12 de diciembre de 1822 después de salir victorioso de la Batalla de Pasto.
Ø  En enero de 1823 nuevamente estuvo Bolívar en Ibarra después de posesionar como gobernador de Pasto al Coronel Juan José Flores
Ø  El 17 de Julio de 1823 para dirigir personalmente La Batalla que ahora estamos conmemorando.
Ø  En octubre de 1826, al regreso del Perú con las batallas de Junín y Ayacucho.
Ø  En marzo de 1829, después de la gloriosa Batalla en el Portete de Tarqui del 27 de febrero de 1829, cuando los peruanos no querían entregar Guayaquil.
Ø  El dos de Noviembre de 1829, después de elevar a  la Villa de Otavalo a la categoría de Ciudad.



VIDA PÚBLICA
Cuando buscamos hacer referencia a la vida pública de Don Roberto Morales Almeida, nos encontramos gratamente sorprendidos con que su vida  misma, es toda una serie de acontecimientos cívicos y patrióticos que no necesitan si quiera investigación sino que están en todas partes y en todas las instituciones, particularmente de Ibarra.
Fue Concejal del Municipio de Ibarra, pero cuando se tenía el privilegio de servir a Ibarra sin ganar un centavo; era entonces que sobresalía ese civismo característicos de los grandes hombres, que le dieron la  imagen que tiene la Ciudad hasta los actuales momentos. ; Diputado por Imbabura y amigo personal del Presidente Julio Arosemena. 
En vano sería tratar de describir las páginas de la honrosa historia de la vida de Don Roberto Morales Almeida, por que no seriamos capaces de transcribir siquiera uno de sus innumerables capítulos.  A modo de excusa consideramos entonces al menos transcribir parte de una entrevista mantenida con Don Roberto el 27 de junio del 2011, en los patios del antiguo Edificio Municipal de Ibarra.
(Entrevista a Don Roberto Morales Almeida)
¿Usted ha desempeñado cargos públicos en la Ciudad?
Si.  La ciudadanía me distinguió y no como dijéramos y no como dijéramos por meritos sino por una gran bondad, con los votos para Concejal, en las Alcaldías de Pepe Tobar y de Carlos Merlo, estuve acompañándoles en su gestión.
También fui nominado para la diputación conjuntamente con Alberto Enríquez.  Estuvimos un solo año en la Diputación. Pero allí conseguimos un gran aporte económico para la nueva Planta Eléctrica de Ibarra, por que en ese tiempo Ibarra tenía un gran déficit de electricidad.  Para la Planta Eléctrica del Ambi se consiguió alrededor de 100 millones de sucres; imponiendo un aumento en la venta del litro de aguardiente, pero en el ámbito nacional.  También se pudo conseguir allí un gran aporte de carácter económico para la construcción del nuevo edificio del Colegio “Teodoro Gómez”.  También hubo un aporte interesante para el Colegio “Oviedo”, que nunca había sido apoyado económicamente.
¿Cuándo usted estuvo de Concejal se dice que donó la actual Palmera de  la “Esquina del coco”, cómo es eso?
¡Ah! ja ja.  La Palmera Tradicional que sirvió para trazar la Ciudad, en los tiempos de la Presidencia de García Moreno, para trazar la Ciudad en su aspecto rectilíneo, esa Palmera estaba en una huerta de la casa de los Gómez de la Torre, de los padres de Teodoro Gómez de la Torre, y claro esa Palmera creció años y se mantuvo esbelta.  Pero cuando Pepe Tobar estuvo en la Alcaldía, habían instalado las líneas de corriente eléctrica en la cima de la Palmera, y, allí se produjo un corto circuito, y, se quemó la Palmera.  Entonces Pepe Tobar  me llamó y me contó el episodio y me dice: ¿Ahora que podemos Hacer? Le digo: traer una palmera, yo le traigo la palmera. Entonces dice con el mayor agrado. 
En ese tiempo yo administraba la hacienda de “Yahuarcocha” que era de un pariente mío, la compró un pariente mío,  y en la hacienda de “Yahuarcocha” había una cuadra llena de palmeras.  Y se trajo esa Palmera que se la colocó en reemplazo de la quemada Palmera Tradicional de la “Esquina del Coco”.  ¡Esa es la Palmera que ahora está ahí! Y que se ostenta con tanto énfasis.
¿Usted ha sido político en su vida?
No. A mí no  me ha agradado la política mayormente; no he buscado ser político de prestigio, peor ser político para conseguir cargos.
¿Sin embargo antes para ser Concejal o Diputado no era necesario estar afiliado a un partido político?
No. No. No  había ninguna necesidad de afiliación. Simplemente se lanzaba listas y el pueblo votaba. Y eso era más democrático.
¿Usted fue Vicepresidente del Concejo o estuvo alguna vez encargado de la alcaldía?
No. Alguna vez me propusieron eso pero yo dije que no,  porque se necesita una serie de capacidades y creatividad para eso, yo no.  Si alguien me ha dicho que soy capaz es la bondad de mis amigos nada más.
¿Qué es lo que más recuerda usted de cuando era Concejal?
El afán de servicio de los Alcaldes, especialmente en Pepe Tobar y Carlos Merlo.  Carlos Merlo era un hombre que se dedicó a fondo a servir a la Ciudad.  Así por ejemplo, cuando se hacía algún trabajo con ladrillos que quedaban a la intemperie, él madrugaba para ver si se ha perdido o no se ha perdido los ladrillos, que los tenía bien contabilizados. Y andaba siempre recorriendo la Ciudad, viendo  que había que hacer. Y en ese tiempo el Alcalde no cogía presupuesto, no tenía ninguna asignación presupuestaria, peor  los Concejales.  Era un servicio gratuito y honorífico, para la ciudad.
¿Roberto Morales no tuvo la oportunidad de percibir sueldo del Municipio de Ibarra?
No, No. Nunca. Y eso me satisface plenamente.
¿El movimiento político ARNE le dice algo a usted Don Roberto?
¡Claro! Yo fui uno de los militantes, en Quito sobre todo. Y teníamos programas de renovación que son muy parecidos a los programas que ahora tiene el Gobierno; que tiene ahora “Alianza País”.  Eran programas de renovación, pero profunda, de la estructura del país, en el aspecto económico, político, social, cultural, etc.,
¿Qué significaba ARNE?
Acción Revolucionaria Nacional Ecuatoriana.  Eso quería decir. En ese tiempo estaba como líder, el notable historiador y sociólogo Dr. Jorge Luna Yépez.
 ¿En su vida pública usted fue amigo personal del Presidente Julio Arosemena?
Precisamente Julio Arosemena fue mi buen amigo.  Estaba encargado de la Presidencia de la República, sustituyéndole al Dr. Velasco Ibarra y en ese tiempo es decir en esa oportunidad se requería en alguna forma se haga realidad el decreto para conseguir un gran respaldo económico para la Planta Eléctrica del Ambi,  Entonces yo fui a hablarle a Arosemena y él con esa salsa cachaza que tenía, le pedí audiencia y me dio enseguida, me vio entrar y me dice: ¡Ahora con que especulación viene!  Le digo simplemente para que usted como Presidente de la República, acuerde que el Banco Central, auspicie la recolección de ese impuesto que conseguimos se lo apruebe el Congreso a favor de la electrificación de Ibarra.  Con el mayor agrado dijo, y allí puso el Decreto para que el Congreso acepte esa recolección que tiene un nombre económico singular.  El Banco Central financiaba a la compañía que hacía la obra, es decir le entregaba el dinero, pero el Banco Central recogía a lo largo de un tiempo esos  impuestos.


LA MONOGRAFÍA DE IBARRA
Bien podría a la Monografía de Ibarra, adjudicarse como una de las tantas obras importantes de Don Roberto Morales.  Aunque es el fruto sembrado con especial afecto de un grupo denominado “Amigos de Ibarra”, dentro del cual se encuentra él precisamente.
En una parte de las Primeras Palabras, escritas por el Dr. Hugo Larrea Benalcázar, en el Primer Tomo de la Monografía de Ibarra dice textualmente:
 “Largas son las hazañas de toda índole que tuvieron como protagonistas a los ibarreños.  Con el propósito de recordarlas y dejar un testimonio de la presencia de Ibarra en el destino nacional, un grupo de “Amigos de Ibarra” integrado por prestigiosos escritores, historiadores, educadores y científicos de nuestra tierra se propuso acometer la empresa de escribir este testimonio y entregarlo al conocimiento de nuestro pueblo. Esta es la razón de esta Monografía de Ibarra…”
Vamos a coincidir plenamente con Don Fausto Yépez, cuando dice: “… debemos considerarle y guardarle mucho respeto a Don Roberto Morales Almeida, quien desde sus primeros años se formó aquí en Ibarra y luego siguió sus estudios en Quito e inmediatamente vino a vivir en nuestra Ciudad de Ibarra.  Y por sus manifestaciones y por el trabajo que él ha realizado, yo  siempre he dicho que Don Roberto Morales, quiere más a Ibarra que cualquiera de nosotros”

Eso nos releva de cualquier comentario adicional y nos anima a transcribir una vez más las propias palabras de Don Roberto declaradas en una entrevista acerca de la Monografía de Ibarra.
(Entrevista a Don Roberto Morales Almeida)
¿Cuál fue el objetivo de escribir la Monografía de Ibarra?

La Monografía de Ibarra, fue el ideal, de un grupo de personas que hace años formamos ese grupo que se llamaba: “Amigos de Ibarra”, fue el Primer Presidente Don Abelardo Morán.  Murió don Abelardo Morán y me eligieron a mí, Presidente hasta ahora.

¿Cuántos años tiene ya como Presidente?

Ya como diez años o más. Y hemos ido elaborando los Tomos de la Monografía, que ya estamos en el Séptimo Tomo y queremos preparar el Octavo Tomo.  Pero esa Monografía tiene una característica: Recoge documentos que enfocan la realidad de Ibarra durante las distintas épocas de su evolución política.  Por ejemplo documentos para la Fundación. ¿Por qué se hizo la Fundación?  Principios que impulsaron la Fundación.  Documentos que se refieren al gran ideal de salir de aquí de Ibarra, al Mar del Pailón que decían entonces; ahora el Puerto de San Lorenzo.  Y todo eso va acoplándose, tomando a autores perfectamente reconocidos, de valía, a lo largo del transcurso de la vida de Ibarra.

Usted en la Monografía de Ibarra encuentra la vida de personajes como por ejemplo tomemos el caso de: Mariano Acosta.  Se enfoca por ejemplo un hecho muy interesante: Ibarra a través de los Sellos Postales o Estampillas.  Es decir todos los  aspectos que realzan la presencia de Ibarra. 

Yo enfoco algún aspecto interesante, como este que se ha dicho que Ibarra o mejor Imbabura es un paraíso. ¿Verdad? Una tierra extraordinaria en belleza, el paraíso del Ecuador.  Pues la primera que dijo que era un paraíso esta tierra, fue una Monjita en los tiempos de la Colonia.  Cuando esta monjita describía a su confesor diciéndole todos sus anhelos, todos sus sueños, etc.,  Y dice: Yo he nacido aquí en Ibarra, pero no sabía que esta tierra, era el ¡Paraíso del Mundo!  Fíjese, una monjita en el tiempo de la Colonia.


“TRABAJARÉ HASTA CUANDO PUEDA”

A  la par que Roberto Morales dedica su vida a la investigación de la esencia misma del pensamiento de hombres ilustres y con dedicatoria especial para Ibarra, el Ecuador y particularmente, los encargados de valorar su ardua tarea, han sido remisos a la obligación de reconocerle como testimonio  innato de la capacidad que tiene el quiteño (como él mismo decía para referirse al linaje ecuatoriano), en el campo del Periodismo Investigativo y la belleza del arte de las letras.
En una entrevista realizada a Don Roberto Morales nos atrevimos a preguntarle:
 (Entrevista a Don Roberto Morales Almeida)
¿Usted no utiliza la nueva tecnología y sigue escribiendo?
(Se busca inmediatamente en el bolsillo de su frac  y extrae un estero azul, común y corriente) No. No. No. Yo escribo con mi esferográfico y con el papel.  Y he escrito todo así.  Y en ese campo recuerdo la situación de Alejandro Carrión, el notable periodista Alejandro Carrión Aguirre, que escribía en “El Comercio”, él solamente escribía con su lápiz y su papel. Y alguna vez fueron a decirle que escriba a máquina para pasar a las prensas en “El Comercio”, entonces él dijo: No. Yo nunca he de escribir a máquina, por que siempre llevo mi papel a la mano, mi lápiz a la mano.

¿Don Roberto usted sigue escribiendo en el Diario La Verdad?

Si claro.

¿Cuándo piensa jubilarse?

No. Yo, ya soy jubilado hace años del magisterio

¿Pero cuando va a dejar de trabajar?

Cuando ya no me sea posible trabajar. ¿No?  Quizá con el tiempo con la edad, pero en mi familia yo tengo la herencia de gente de largos años.  Mi abuela materna murió a los 110 años, y, tengo un primo hermano que tiene 105 años, ja ja ja. ¡Y está en Quito perfectamente!


PALABRAS DE LA REDACCIÓN:

Don Roberto Morales, con su caminar pausado, pero ágil de pensamiento ha sido simplemente eso: Distinguido Profesor de Enseñanza Secundaria, Destacado Periodista y Pulcro Escritor.

Si algo habrá que añadir es quizá insistir en el calificativo que le dijera Mons. Leonidas Proaño, en una carta: “Hombre gentil de delicados sentimientos”

Se debe hacer hincapié y por ser ésta, una cualidad innata de Don Roberto Morales Almeida, que en todas y cada uno de las entrevista o diálogos mantenidos con él, para este ensayo, jamás utilizo o recurrió a escritos, documentos, libros, registros o cosa parecida; si no que él (Don Roberto) tenía perfecta certeza de lo que decía, basado estrictamente en los datos guardados, con ardiente celo y amor, en el archivo de su extraordinaria memoria.
Y de su personalidad nos ha dejado gratamente impresionados y gratamente sorprendidos: Su talento, nobleza y sencillez, pues no tiene engreimiento de haberle dado lo que nadie le ha dado a Ibarra.
Eduardo Vásquez Terán

“La ciudadanía me distinguió y no como dijéramos por meritos sino por una gran bondad”.   Roberto Morales Almeida.



ROBERTO MORALES ALMEIDA.-

Lugar de nacimiento:          
§  Tulcán

Fecha de nacimiento:          
§  24 de febrero 1917

Estudios Escolares:                         
§  Escuela “Colón” – Tulcán

Estudios Secundarios:                    
§  Colegio Seminario “San Diego”. Ibarra.
§  Colegio “Bolívar”.  Tulcán.
§  Normal “Juan Montalvo”.  Quito.

Estudios Superiores:                       
§  Universidad Central del Ecuador – Facultad de Pedagogía.
§  Universidad Católica de Quito – Facultad de Jurisprudencia.
§  Instituto Hispanoamericano de Madrid – Curso de Literatura e Historia.

Títulos:
§  Bachiller en Filosofía y Letras.
§  Bachiller en Ciencias de la Educación.
§  Profesor de Enseñanza Secundaria, Especialización Lengua Castellana e Historia.
§  Periodista.
§  Egresado del Instituto de Cultura Hispánica - Madrid.

Cargos:
§  Profesor Fundador del Colegio “Sánchez y Cifuentes”.
§  Profesor de Literatura, Vicerrector y Rector del Colegio “Teodoro Gómez de la Torre”
§  Profesor de Lingüística en el Seminario Mayor Nuestra Señora de la Esperanza.
§  Presidente de la Unión Nacional de Periodistas de Imbabura.
§  Fundador de la Sociedad Bolivariana de Ibarra.
§  Presidente de la Sociedad Cultural “Amigos de Ibarra”.
§  Miembro Fundador de la Casa de la Cultura Núcleo de Imbabura.
§  Miembro de la Academia Nacional de Historia del Ecuador.
§  Presidente del Consejo Editorial del Diario “La Verdad” de Ibarra.


Labor literaria y de investigación:
§  “Aquí Imbabura”: Panorama del devenir histórico de la Provincia – Ed. Municipalidad de Ibarra – 1950
§  Biografía del Cnel. Teodoro Gómez de la Torre – Edición conmemorativa – Colección “Tahuando” N.- 49
§  Biografía del artista “Luis Toromoreno” – 1960 – Edit – Cardinj.
§  Biografía de Mariano Acosta – 1961 – Edit. Imprenta Municipal.
§  “Pedro Moncayo” El Periodista – Edit. De la Fundación “Pedro Moncayo”.
§  Vida y obra literaria de Julio Zaldumbide – BEM, (Biblioteca Ecuatoriana Mínima) – 1960 – Edit. Cajica – Méjico.
§  “El Devenir histórico de la Diócesis de Ibarra” – 1997 – Editorial – “La Verdad”.
§  Durante cincuenta años periodista de planta en el Diario “La Verdad” – alrededor de 18.000 artículos de comentarios y enfoques del quehacer citadino, provincial y nacional.
§  Planificador y editor de la “Monografía de Ibarra” – Hasta la fecha se  han publicado 7 tomos.
§  Ensayos sobre asuntos históricos y literarios en la Revista del Núcleo de la Casa de la Cultura de Imbabura y en la Revista “Mensajero”, a lo largo de muchos años.
§  Enfoque: “Bolívar Dirigió Personalmente La Batalla de Ibarra 17 de Julio de 1.823”, impreso en Gráficas “La Verdad” 2011 (Roberto Morales)

Condecoraciones:

§  Ministerio de Educación:     “Al Mérito Educativo”
§  Municipio de Ibarra:                         “Cristóbal de Troya”
§  Casa de la Cultura-Ibarra:    “Pilanquí”
§  Gobierno Nacional:              “Orden Nacional al Mérito” 

………………………

Créditos y reconocimiento:

GUIÓN GENERAL:
Eduardo Vásquez Terán
REDACCIÓN
Eduardo Vásquez Terán

FOTOGRAFÍAS
Eduardo Vásquez Terán
COLABORACIÓN ESPECIAL DE:
Roberto Morales Almeida
Universidad Técnica del Norte
Dr. José Revelo
Don Fausto Yépez
Diario “La Verdad”
Unidad Educativa Experimental “Teodoro Gómez de la Torre
Magister: Carlos Verdesoto
Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión Núcleo de Imbabura
Lic. Marcelo Valdospinos Rubio
Familia: Morales Villota

BIBLIOGRAFÍA
Archivo de la familia Morales Villota
Biblioteca Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”  Núcleo de Imbabura
Obra acerca de la vida de Víctor Manuel Guzmán (Roberto Morales)
Monografía de Ibarra (Amigos de Ibarra)
Diario “La hora” Ibarra (Edición 2008-01-02)
Ejemplares del Diario “La Verdad”
Obra: “Bolívar Dirigió Personalmente La Batalla de Ibarra 17 de Julio de 1.823”, impreso en Gráficas “La Verdad” 2011 (Roberto Morales)

Se terminó de editar: 20 de enero de 2012

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